Es hartamente conocido por las personas que (para bien o para mal) hacemos vida en Ciudad Guayana, las múltiples carencias de espacios de recreación y esparcimiento que sean medianamente culturales, de manera especial para aquella juventud que pertenece a alguna “tribu urbana” (rockeros, punketos, malabaristas, cirqueros, raperos, y otras menudencias no tradicionales ni comerciales) que diariamente tienen que bandearse para conseguir su forma de disfrutar un fin de semana sin problemas, pues ya Orinokia sencillamente ABURRE, y ni hablar de lo costoso y monótono de los bares y clubes como “Zhen”, “Trio” y cualquier otra tasca que solo pone “requesón”, tecno, house y cuanta música majunche este de moda en las emisoras comerciales. Eso sin mencionar al sifrinismo exacerbado (que en estas tierras cariñosamente llamamos “culísmo”) de modelitos operadas hasta la pepa del... ojo, y muñequitos de torta que creen que se baten una porque cargan el carro del papá (y sus reales también).
Cuando pensábamos que todo estaba perdido, y que ya no teníamos más opción que pagar un pasaje a Caracas para saber que se siente ir a un club sin prejuicios, con buena música y muy buenos precios, justo aparece Rock Band Café. Debo confesar que las expectativas que me había generado la inauguración de este café eran muy altas pues tanto a mi circulo de amigos como a mi nos habían dado excelentes referencias sobre lo que sería este local. Una vez intente ir con los panas y no pudimos entrar al centro comercial Macro Centro 2 porque llegamos tarde (sí, aquí tarde significa 10:30pm), y esa noche dimos vueltas infructuosas por todos los “locales nocturnos” de Guayana siendo rebotado en todos por tener unos pantalones ¾ (que para todos los guachimanes eran “shores”). En fin, ese sábado me fui frustrado y molesto a mi casa pues no creía posible que como joven guayanés tenga que someterme a la desidia recreativa de esta ciudad o largarme a otro sitio con más opciones. Esa noche opte por la segunda opción y me fui a Caracas el fin de semana siguiente, durando 10 días por allá y probando otros aires mas parecidos a lo que busco.
Dos días antes de regresar mi amiga Gibrila me aviso que había podido ir al Rock Band Café y me dio muy buenas referencias, así que era hora de verlo por mi mismo y este viernes asistí al local en cuestión. Lo primero que hay que decir es que al llegar no hay Güachiman, por el contrario esta una linda promotora de una popular marca de cerveza quien te recibe con una sonrisa. Luego encontramos el sitio visiblemente lleno, tuvimos que sentarnos en una mesa no tan buena (por estar muy cerca de la barra) mientras se desocupaba alguna mesa de mejor ubicación. Un detalle muy importante es que el dueño del local es un señor de visible edad avanzada (calculo unos 65-70 años) el cual me comentaron, era uno de esos patoteros de los años mozos que se tripeaban una con Iron Maiden, The Doors, Ramones, y Led Zepelin. El señor (cuyo nombre desconozco) nos atendió de manera muy gentil y siempre esta atento de todo lo que ocurre en el local, a pesar de que hay mesoneras él mismo recorre las mesas para ver que todo este en orden. Ojala no sea por la “fiebre del local nuevo” y se mantenga este tipo de atención.
Ya ubicados en una mesa más grande, procedimos a pedir el menú. Lo interesante de este sitio es que no es una tagüara ni tampoco es un bar, es un café donde puedes comer y beber mientras escuchas buen rock. Debo confesar que el menú es uno de los más originales que haya visto, los nombres de las comidas y bebidas son de artistas o grupos de rock, y tienen una gran variedad de opciones entre las que pude ver Hamburguesas, perros calientes, sushis, crepes, y otras comidas que se veian muy buenas. La forma como organizaron las hamburguesas y perros en el menu es muy divertida, tienen que ir para que lo descubran. De hecho, es el primer menú que tiene un traductor para entenderlo, cuando vayan a este sitio descubrirán el porque.
Una de las cosas que más me encanto del sitio son los precios, pues es justo a lo que te estas degustando, ni más ni menos, y eso es de apreciar en una Ciudad Guayana donde por todo te quieren sacar un ojo de la cara, así que si vas con un buen grupo de panas no vas a sentir tanto impacto en el bolsillo. Ahora, hay que detenernos en un punto negativo del servicio de comida, y es que la cocina del local cierra a las 10:30pm, así que después de esa hora será difícil comer algo, aunado al enredo de algunas mesoneras (o al menos la mesonera que nos atendió a nosotr@s) la cual estuvo nula en los pedidos, de hecho quedo mal conmigo y con otro pana que pedimos sushi como desde las 9:30pm, primero nos dijo que no había arroz cocinado y si esperábamos a que lo cocinaron, lo cual accedimos. Luego de 45 minutos de espera y de ver como todos comían menos nosotros (mi pana y yo), la caraja llega y nos dice que ya no van a hacer el arroz y que nuestro sushi no saldrá, para luego terminar diciendo que ya la cocina se había apagado y no saldría más comida. Estoy seguro que este tipo de situación mejorará a medida que vayan agarrando tiempo, pero de verdad que deja muy mal sabor este tipo de actitudes.
Finalmente, la música de ambiente es muy buena, la cual sin duda hace vida con la decoración del local, muchos afiches de celebridades y portada ORIGINALES de los discos de acetato de grupos legendarios, fusionados con calcomanías alusivas a bandas famosas y guitarras colgadas de las paredes. En Rock Band Café hay un pequeño sitio (Muy pequeño y reducido) donde aparentemente se montan bandas locales a tocar música en vivo. También en el mismo sitio están instrumentos musicales del Nintendo Wii, imagino que para tocar canciones con los panas, lamentablemente esa noche no hubo ni música en vivo ni jornada de interacción con video juegos. Cada mesa tiene una pantalla de LCD donde puedes apreciar los DVD’s de conciertos o videos musicales de rock, yo esa noche casi lloro viendo todo el set de videos de Metallica, pues cada uno representa una etapa de mi adolescencia.
En conclusión: ¿Es Rock Band Café lo que necesitaba Cuidad Guayana para las tribus urbanas?, a mi juicio sí, es otro ambiente, de hecho comentaba esa noche que no me sentía en Puerto Ordaz sino en otro lado, pues no parece el típico lugar fastidioso y elitesco de este pueblo, sino que es un sitio de encuentro con los panas incluso con aquellos que tenias tiempo sin ver, la gente es como uno, el dueño es como uno, y los precios son como uno. ¿Podría ser mejor? Pues claro que sí, el hecho de que este en un centro comercial nuevo y “culito” limita tu estadía hasta las 11pm cuando ya se acaba todo y sales picado queriendo continuar la parranda pero de manera infructuosa, por lo que es algo que deben corregir en lo inmediato. Y por supuesto el tema de la comida, lo que te obliga a ir súper temprano para salir bien y contento del lugar. Mientras tanto, a disfrutar de este nuevo espacio y no dejar que muera como ya ha pasado antes con los sitios medio decentes de Ciudad Guayana.
Hasta la Próxima!!!
Angel Proletario
P.D: Disculpen por la mala calidad de las fotos que subí, asumo mi poca pericia con la cámara, prometo mejorar para la próxima!!!



